jueves, 23 de abril de 2009

Un fragmento de Mario Vargas Llosa

(Un poco a modo de declaración de intenciones)

En eso consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas. El novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera racional, porque piensa que de este modo alcanzará mejor el éxito, es inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal novelista (aunque alcance el éxito) [...] Los escritores que rehúyen sus propios demonios y se imponen ciertos temas, porque creen que aquéllos no son lo bastante originales o atractivos, y estos últimos sí, se equivocan garrafalmente.

Mario Vargas Llosa, Cartas a un joven novelista, Barcelona 2001

3 comentarios:

  1. Está bien el fragmento, ¿verdad?

    Gracias. Ya ves que al final tanta insistencia en que me abriera un blog ha dado su fruto ;)

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