miércoles, 2 de septiembre de 2009

Un fragmento de Bertrand Russell

Al estudiar a un filósofo, la actitud adecuada consiste en no profesar ni adoración ni desprecio, sino más bien una especie de simpatía hipotética, hasta que sea posible ver lo que deba creerse de sus teorías, y solamente entonces un renacimiento de la actitud crítica, que debe parecerse en lo posible al estado de ánimo de una persona que abandona las opiniones que hasta entonces profesaba. El desprecio impide la primera parte de este proceso; la adoración, la segunda. Hay que tener presente lo siguiente: primero, que un hombre cuyas opiniones y teorías valen la pena de ser estudiadas debe haber poseído cierta inteligencia, y segundo, que no es probable que nadie haya llegado a la verdad completa y definitiva en ninguna materia. Cuando un hombre inteligente manifiesta una opinión que nos parece evidentemente absurda, no deberíamos intentar comprobar que está en lo cierto, sino averiguar cómo llegó a tener la apariencia de una verdad. Este ejercicio de la imaginación histórica y psicológica amplía nuestro pensamiento y nos ayuda al mismo tiempo a reconocer cuán necios parecerán muchos de nuestros prejuicios más acariciados en una época de espíritu distinto.

Bertrand Russel, Historia de la filosofía, Madrid 2005

5 comentarios:

  1. Buena reflexión de este señor, es uno de esos filósofos pendientes de leer...
    Me gusta la frase en negrita: es cierto que muchas veces tenemos tantos prejuicios, que ni siquiera nos paramos a pensar en las razones que han llevado a cierta persona a tener determinadas ideas. Pero aunque yo diga que es cierto, no deja de ser una opinión, ¿no?

    ¿Qué tal José Pablo? ¿Todavía por tierras alemanas?

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  2. Vale, ya acabo de leer tu anterior entrada... U-U!

    Nos vemos, pues.

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  3. ¡Hola Sara!

    Pues sí, ya llevo aquí todo el mes. Espero que tu verano haya ido bien.

    Russell es un autor muy recomendable. Yo estoy ahora metido en su "Historia de la filosofía" por razones de trabajo, pero tengo otros libros suyos ("Ensayos impopulares", "La conquista de la felicidad") siempre a mano.

    En cuanto a lo que dices, yo no estoy de acuerdo con eso de que todas las opiniones son respetables. Es más, en tanto que son cosas abstractas, no creo sean respetables "per se" (igual que no lo son los números o las fórmulas químicas). Ahora, quienes sí son respetables son las personas. Pero igual se me está yendo la pinza. No sé si iban por ahí los tiros...

    ¡Nos vemos!

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  4. Es algo que repite mucho Savater y estoy de acuerdo. Las personas sí, pero no las opiniones.

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  5. Se sipone que lo que queria decir Russell era que, no solo porque la persona que tenga la opinion se vea o diera indicios de ser inteligente tenemos q aceptar que lo que dice es verdad, si no buscar de donde vino su "verdad"

    ... creo, y claro q las opiniones tambien se respetan conforme a lo que se refiera y los aspectos que se toquen.

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