martes, 5 de octubre de 2010

Un poema de Karmelo Iribarren


La frontera

Era un lugar siniestro,
peligroso, un lugar
donde podía pasarte
cualquier cosa. Los trenes
iban lentos: al otro lado
estaba Francia, nada menos,
y más lejos aún, pero mucho más
lejos, Pekín. Una vez fui
con mi madre hasta Bayona.
Estaba todo limpio y quieto,
como muerto, como si no pasase
nada. Luego lo supe: ser libre
no es igual que ser feliz.


Karmelo Iribarren, La ciudad (Antología 1985-2008), Renacimiento, Sevilla 2008

2 comentarios:

  1. deberías actualizar tu parrafito de datos personales ;-)

    un beso, dr.!
    d.

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