lunes, 7 de febrero de 2011

El Asedio

(Atención, puede contener spoilers)



Arturo Pérez-Reverte ha sido uno de mis escritores favoritos. Y digo ha sido, porque hace tiempo que sus novelas ya no me llenan tanto como antes. Supongo que será cosa de la edad. De la suya y de la mía. Con los años, él se ha ido volviendo más amargado y más oscuro. Y a mí, sepultada ya por fin la adolescencia, cada vez me interesa menos su discurso. También es verdad que cada vez leo menos novelas.

En cualquier caso, sigo leyendo sus libros. Y acabo de terminar con El Asedio, con lo que tacho además una de las líneas de mi lista de lecturas pendientes. Sin que sea una gran novela, es la que más me ha gustado de Reverte desde La piel del tambor. El gran punto a favor del libro es la fuerza de los personajes, que están bien construidos, especialmente los de Rogelio Tizón, el siniestro comisario de policía, y Simon Desfosseux, el físico francés reconvertido en artillero. Entendámonos, bien construidos para el nivel literario del que hablamos. Es decir, Dumas, no Thomas Mann. Pero tiene dos grandes puntos negativos. Uno es la extensión. Si El Asedio tuviera 400 páginas en lugar de 750, sería una novela mucho mejor. Sobran las minuciosas descripciones de cómo van vestidos los personajes cada vez que aparecen, sobran las páginas y páginas de maniobras navales detalladas, sobran la mitad de los apuntes impresionistas para crear ambiente. Pero eso es, en fin, el peso de los tiempos. Con todo, no es lo peor del libro. Eso se lo reservo, sin lugar a dudas, a la desastrosa resolución de la trama policíaca. Una trama que está muy bien tejida a lo largo del libro, pero que desbarra totalmente en el final. Lo siento, don Arturo, pero el culpable no puede ser un desconocido que pasaba por allí. No. O deja usted claro quién es desde el principio y centra la atención en la persecución, o centra la atención en el suspense y hace un tour de force final que sorprenda al lector, como ha hecho usted muy bien en otros libros. Pero no esto, don Arturo, no esto.

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