viernes, 12 de agosto de 2011

Magris sobre la violencia



Dedicado a todos los que se dejan fascinar por la violencia, a los que la adornan con citas de pensadores y filósofos para volverla profunda y misteriosa. Como si matar a un hombre, por mucho que se aduzca que es consecuencia del sistema, fuera algo más que matar a un hombre.

La retórica de la transgresión presenta el crimen como si éste contuviera en sí mismo, tal vez por la infelicidad que se supone que le acompaña, su propia redención, sin necesidad de otra catarsis. La violencia se presenta como algo idéntico a la redención y parece instaurar una especie de inocencia entre las pulsiones. La mística de la transgresión, palabra envuelta en un énfasis edificante, se engaña exaltando el mal y despreciando todo tipo de moral; el tecnicolor sugestivo y tenebroso del Mal es más seductor que el sobrio blanco y negro del bien, y una obra que exalte la más mínima infracción es reverenciada con deferencia, como si bastara casi con disparar contra un amigo, como Verlaine a Rimbaud, para escribir los poemas de Verlaine.

Claudio Magris, El Danubio (cap. 2.15, "El Kitsch del mal")

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