miércoles, 28 de septiembre de 2011

Once metros



Y entonces, justo entonces, justo antes de que las puntas enguantadas de tus dedos se estiren hasta el límite, justo antes de que rocen el balón apenas de pasada pero lo suficiente como para hacer que éste se desvíe y que se estrelle contra el poste, entonces, justo entonces, comprendes que todo esto ya ha pasado, que no estás ya debajo del larguero, que el cuero dirigido hacia tu cuerpo ya no es cuero, sino plomo, que, en fin, no va haber forma de que puedas parar este último disparo.

* * *

Me sigue costando mucho escribir prosa (literaria, se entiende, la académica me sobra).  Trato de escribir relatos, pero sólo me salen los finales, que a veces funcionan muy bien como microrrelatos.  Éste en particular es el final para un relato inspirado vagamente en otros dos de Borges («El milagro secreto») y Bonilla («Saltador de altura»), y situado en el llamado «Partido de la Muerte»un episodio de la II Guerra Mundial en el que se entremezclan la épica y el fútbol, y en el que John Huston basó su película Evasión o victoria (1981).

4 comentarios:

  1. Me gusta mucho tu manera de hacer de un instante casi efímero una micro-historia con mucho jugo

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  2. Gracias, Riol, me anima saber que aunque no me salgan los relatos, por los menos los finales funcionan bien. Un saludo

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  3. Yo suelo hacer pequeñas historias así, solo una escena y me parece un gran métido en estos días en que apenas se tiene tiempo :)

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  4. Gracias, Mandarina, pero la verdad es que a mí me gustaría ser capaz de escribir más de cuatro o cinco líneas, que así sólo me salen finales :)

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