jueves, 6 de octubre de 2011

La oreja de San Pedro y la reunión del Sanedrín



Copio de la solapa: «La parte principal de Gesta Romanorum, poemario de estirpe elotiana, recompone los últimos días de la vida de Cristo desde la perspectiva de los personajes que la habitaron.»  

Siempre me han gustado las microrreconstrucciones históricas en los poemas, como las que hacen Eliot y Cavafis.  Por eso compré Gesta Romanorum, con la certeza casi total de que me gustaría.  Así es, efectivamente, al menos con los poemas que he leído.  No puedo decir lo mismo, sin embargo, de la traducción.  La cosa iba por el buen camino hasta que llegué al tercer poema del libro, titulado Meditazione nell'orto, donde me encuentro con esto:

E l'orto non ancora invaso, l'orecchio ancora saldo,

que queda traducido como:

Y el huerto aún non invadido, el oído todavía resistente,

¿El oído todavía resistente?  ¿No se referirá más bien l'orecchio a la oreja del soldado, la que Pedro corta con su espada cuando vienen a prender a Jesucristo?  Bueno, me digo, será algún juego de palabras italiano que yo no entiendo.  Pero cuatro versos más abajo el voto de confianza que acabo de dar al traductor salta en pedazos:

far le prove con Anna e con Pilato,

que traduce como:

hacer pruebas con Ana y Pilatos,

¿Con Ana?  Y quién será Ana, me pregunto.  Y me paso un rato dándole vueltas a la cabeza tratando de descubrir quién es Ana, pensando que, joder, no hace tantos años del colegio de monjas y las clases de religión y que debería acordarme.  Hasta que se me enciende una bombillita en la cabeza y una visita a la Wikipedia italiana confirma mis sospechas.  Anna es Anás, uno de los sumos sacerdotes del Sanedrín, junto a Caifás, que condenaron a muerte a Jesucristo.  ¿Cómo es posible traducirlo como Ana?  Me da que aquí no hay juegos de palabras que valgan.  Es, a todas luces, un error muy grave: alguien que traduce un poemario sobre los últimos días de Cristo debería tener unas mínimas nociones de historia sagrada.  


En fin, quiero pensar que ha sido un error de corrección, porque me consta que a veces los correctores se pasan de listos y dejan mal a los autores de los libros.  Si no lo es, es un error muy grave, que echa por tierra lo que, por otro lado, es una edición físicamente magnífica, de una editorial, Vaso Roto, a la que habrá que tener muy en cuenta en el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario