martes, 18 de octubre de 2011

Un soneto de Shakespeare



Soneto I


De lo que es bello ansiamos la simiente,
la rosa de hermosura, que no muera,
que cuando se marchite finalmente
lleve en sí su memoria su heredera.


Mas tú, en tus claros ojos concentrado,
en ti un fuego alimentas de tus venas,
llevando el hambre al silo más colmado,
tú mismo tu enemigo, por ti penas.


Tú que eres hoy adorno de las tierras
y anuncias solo la estación florida,
en carne propia tu semilla entierras
y te haces polvo a fuerza de ahorrar vida.


Apiádate del mundo: que tu rosa
no la devores tú, sino la fosa.




* * *


Versión de José Pablo Barragán.  El original, aquí.

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