jueves, 2 de febrero de 2012

Wisława Szymborska, in memoriam


(Wisława Szymborska, 1923-2012)

La suya ha sido una de las pocas poesías traducidas que me he animado a leer. Obsesión de filólogo, prefiero acercarme sólo a aquello que más o menos puedo entender en versión original.  Por eso, a pesar de que sus versos soportan bien la traducción, siempre me ha quedado la cosa de cómo sonarán en esa lengua llena de laterales y de casos que hablan chicas tremendamente guapas.  De cómo sonarán poemas como éste, que recuerdo especialmente y que dejo aquí como mínimo homenaje:



         LA LECCIÓN

         Quién, qué el rey Alejandro con quién, con qué con una espada
         corta de un tajo a quién, qué el nudo gordiano.
         Esto no se le había ocurrido antes a quién, a qué a nadie.

         Había cien filósofos -ninguno lo había desenredado.
         No es extraño que ahora se escondan por los rincones.
         La soldadesca los agarra por esas barbas
         de chivo, histéricas, canosas
         y estalla una estruendosa quién, qué risa.

         Basta.  Lanzó el rey una mirada desde debajo de su penacho,
         monta en su caballo, se pone en camino.

         Y tras él, en la trompa de las trompetas, en el tambor de los tamboriles,
         quién, qué un ejército compuesto de quién, de qué de pequeños nudos,
         para quién, para qué para el combate.



De Sal (1962), incluido en El gran número. Fin y principio y otros poemas, Hiperión, Madrid 1998.


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