domingo, 5 de agosto de 2012

Un poema de Miguel d'Ors


Otro poema de amor

Qué dicha no ser Basho, en cuya voz
florecían, tan leves, los ciruelos,
ni ser Beethoven, con su borrasca en la frente
ni Tomás Moro en el taller de Holbein.
Qué dicha no tener 
un bungalow en Denver (Colorado)
ni estar mirando desde el Fitz Roy el silencio
mineral de la tarde patagónica
ni oler la bajamar en Sain-Malo

y estar aquí contigo, respirándote, viendo
la lámpara del techo reflejada en tus ojos.

* * * 

Miguel d'Ors, Curso superior de ignorancia
Universidad de Murcia, Murcia, 1987.

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